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  • Foto del escritorMaykel Aledo

Digamos adios a la necedad. Abracemos la verdadera Causa Cubana


José Martí. Maykel Aledo. Patria y Libertad
De puño y letra de José Martí sobre postal



Hay mucha maleza creciendo, tupiendo, nublando el camino hacia la libertad en Cuba. Intentaré lo más que pueda alejarme de los juicios éticos, las suspicacias de complicidad y centrarme en el terreno del análisis lógico y el beneficio de la duda por razones de ingenuidad e ignorancia histórica: y los falsos paradigmas.

Me rompo la cabeza tratando de entender el porqué de la postura de mucha gente de buena voluntad, incluso de gente que suponemos inteligentes: sobre todo de algunos intelectuales y artistas cubanos. La primera conclusión esencial a la que llego es que muchos aun están encerrados bajo una urna de hierro fabricada por los ideólogos de eso que se ha dado en llamar la revolución cubana. Desde ahí operan, con un juicio nublado que les impide ver y entender la verdadera Historia de Cuba, que afuera de esa urna está.

Cuáles son las 4 directrices que nos han inoculado en sangre desde que fuimos pioneros, y de la que aun mucha gente no logra exorcizarse, manteniéndolos esclavos del adoctrinamiento, impidiéndoles ser verdaderamente libres y hacer ejercicio de sí mismos:


1- El factor unidad. Esa idea de entender la unidad como pensamiento único, como unanimidad. Todos organizados y liderados por un único partido y bajo un líder supremo y mesías del pueblo cubano que vino, o vendrá a salvarnos. En ese sentido mucho daño nos hizo el no comprender realmente lo que fue el Partido Revolucionario Cubano y José Martí. En ese sentido nos acabó de rematar la manipulación de lo anterior por parte del Partido Comunista de Cuba y Fidel Castro. Y que Dios me perdone por meterlos juntos en esto. Pero es la pura verdad. Y en política hay que imitar al Universo: que es lo diverso en lo uno.

Habrá también que entender la diferencia esencial entre uno y otro. La estrategia del primero, fue un método para luego de la victoria, rendir la Revolución y entregar a todos la República. La estrategia del segundo, manipulando maquiavélicamente el ejemplo del primero, fue obtener el poder con la victoria de la revolución, aparentando los mismo métodos, para intentar eternizar en el poder a la parte victoriosa y enterrar indefinidamente a la República. Convertir la Nación en campamento. Una agrupación victoriosa que considera a la Isla como su presa y dominio. Una casta que se ha vendido como servidores heroicos y modestos, que aprovechándose de una ilusión que calienta muchos corazones, con el látigo en la mano, y la espuela en el tacón, han podrido al país con miedo, doctrina, y miseria.


2- El diferendo Estados Unidos - Cuba. Esa idea de explicarse todos los males de Cuba, en esencia, como consecuencia de los apetitos del Monstruo que nos quiere anexar o dominar, e impedir nuestra Independencia y Soberanía. Una de las primeras cosas que hizo la Asamblea de Güáimaro de 1869, fue solicitar la anexión oficial. Estados Unidos dijo no. Lo primero que hizo el Congreso de los Estados Unidos antes de la Invasión de 1898, fue aprobar la Resolución Conjunta que establecía: “que la Isla de Cuba debía ser de hecho, y de derecho: libre e independiente”. Si la Asamblea Constituyente Cubana de 1901, se dejó meter la Enmienda Platt, fue por andar de prisa, y porque ningún líder cubano del momento, logró entender realmente cómo funciona esta República. Si se hubiesen mantenido firmes en la negativa, el Congreso de USA no la hubiese aprobado. Eso quedó más que demostrado por Emilio Roig de Leuchsenring en su investigación: “Historia de la Enmienda Platt”.

Cuatro años duró la primera ocupación; sanearon la isla, cientos de maestros trajeron a formarse a la Universidad de Harvard, y se fueron dejando una Constitución y ordenamiento casi exacto al de Estados Unidos: uno de los más avanzados de su tiempo y aun de este. Los cubanos sumidos en rencillas y componendas, terminaron, ante la renuncia de Masó, eligiendo al único candidato restante como primer presidente de la República: Don Tomás Estrada Palma, con la complicidad sea dicho también, de Máximo Gómez. Y cómo terminó su primer mandato? Con un levantamiento armado por parte de veteranos de la guerra de independencia contra la República y con una segunda intervención norteamericana.

Para qué extendernos, por cuestión de espacio y de tiempo, en otros tremendos retos que tuvo que sortear la República: la masacre a los independientes de color 1912; la rebelión de la Chambelona 1917; Machado, Grau, Batista... se derogó la Enmienda Platt (o más bien, se logró modificar el "Tratado Permanente de 1903"; fuimos por primera vez soberanos sin los cuestionamientos anteriores. Se intentó, como solución que dejara atrás esa inestabilidad, el proceso constituyente que resultó en la Constitución de 1940: desgraciadamente infestada de socialismo. ¡Porque el comunismo en Cuba no comenzó con Fidel y el Che Guevara, el comunismo en Cuba comenzó con Mella, Villena y la revolución de 1933. Cuando se creía que habían quedado atrás las rebeliones, golpes de estado y revoluciones, el tiro de gracia lo volvería a dar Batista, pero sobre todo, Fidel Castro. Y una buena parte de ese pueblo, del que hoy todos nos dolemos, que lo endiosó, permitió, y perdonó todo. Y se prestó para las más bochornosas miserias contra sus hermanos más virtuosos. Aún hoy, o más que nunca hoy, se desnuda ante nosotros, el tremendo espectáculo del horror.

Cuando Girón, Estados Unidos abandonó a su suerte a los invasores cubanos. Hace poco, alrededor de medio millón, y esto no es poco, han firmado una solicitud de intervención. Estados Unidos ha dicho, nuevamente, no. Esa historia de que el imperialismo yanqui nos quiere anexar o invadir, es un cuento de hadas; ni pidiéndoselo, lo van a hacer. Ya se han metido demasiadas veces en Cuba, y poco han resuelto con ello.

A Estados Unidos, como prioridad, solo les ha interesado y les interesa una sola cosa: la estabilidad y la gobernabilidad, en una de sus fronteras naturales que es Cuba. Y en ese sentido, han salvado en el pasado, y seguirán salvando, a cuanta dictadura mantenga el poder y la gobernabiliad en Cuba. Es Estados Unidos, por esta simple razón, quien ha salvado una y otra vez, y lo seguirá haciendo de ser necesario, a la tiranía de los Castros y sus lamebotas. Solo dejará de hacerlo cuando no les quede más remedio, o visible se haga, una alternativa clara de gobernabilidad en Cuba.

Martí entendió esto a la perfección, cuando dijo: viví en el Monstruo y le conozco las entrañas. Sabía que lo que había que demostrar era, que los cubanos éramos capaces de forjar nuestro propio destino, con Patria y Libertad. Y deja un mensaje claro al gigante de las siete leguas: después de la victoria, no atraeremos, con hechos o declaraciones indiscretas, la malevolencia o suspicacia de los pueblos con quines la prudencia o el afecto aconseja o impone el mantenimiento de relaciones cordiales. Fidel, lo primero que hizo, fue todo lo contrario, con su enfermedad ególatra y suicida, de David contra Goliat.

3- La continuidad histórica de la revolución cubana. La revolución de Fidel no es la continuidad de la revolución de Agramonte y de Martí. La revolución de Fidel es la más flagrante traición que ha existido en la Historia de Cuba, a la verdadera Causa y Proceso Cubano fundado en el pensamiento de Felix Varela. El Proceso Cubano de Mella, Villena, Blas Roca, el Che, y Fidel Castro, no es para nada el mismo Proceso Cubano de Varela, Luz y Caballero, Agramonte, Maceo, Martí, José Antonio Echevarría y Oswaldo Payá. Y eso es lo primero que tienen que tener claro, todos los que han reiniciado, luego del 11 de julio, la lucha del pueblo cubano por rescatar su verdadero proceso en busca de la verdadera libertad, la independencia y la soberanía. Ese bello sueño de República con todos y para el bien de todos, que haga luego posible, la Patria de Martí: ¡un hogar donde seamos todos una familia cubana viviendo en dignidad plena!


4- El carácter superior e irrevocable del socialismo en Cuba. Ni el comunismo, ni el socialismo: “que no es lo mismo, pero es igual”, nunca han sido parte de la fundación de la Nación y de su verdadera Causa y Proceso Cubano. Eso ha sido una cañona, de unos pobres intelectuales incultos cubanos. Transfusión de sangre que no es compatible con la de nuestro organismo natural. Que nos ha enfermado de muerte. El materialismo dialéctico, nada tenía que hacer, en la casa del electivismo filosófico de Varela y de Luz y Caballero. En la oscuridad andamos, cerrándole el paso aun, a los "Cabelleros de la Luz". Una Campaña, de ternura y de ciencia, se necesita abrir, y crear para ella un cuerpo que no existe, de "maestros misioneros”. Los cubanos somos aún, máquinas de comer, y relicarios de preocupaciones, y es necesario hacer de cada cubano: una antorcha. Todos alumbrando el camino de la Libertad. ¡Aprendiendo a vivir en el goce natural e inevitable de la Libertad, como se vive en el goce del aire y de la luz!

Renúnciese a esa maldita idea del hombre nuevo del Che Guevara. Por ahí solo se ha llegado al fascismo y el comunismo. No se puede resetear en las mentes, la escala civilizadora anterior, como si fuésemos ratones de laboratorios, en el empeño de construir un supuesto fin supremo, justificando todos los medios. Así solo se forman monstruos adoctrinados y sin dignidad, que no saben que ya existen verdades sobre la tierra. Abrácese en su lugar, la idea martiana del mejoramiento humano, que es muy distinta. Sustitúyase el pioneros por el comunismo, seremos como el Ché, ¡por el pioneros por la Patria, seremos como Martí!

Basta ya con la cantaleta de la falsa soberanía. La revolución de Fidel no ha sabido ser independiente, lo que ha sabido es ser parásito primero de los soviéticos, luego de Venezuela, y ahora, una garrapata que nos chupa la sangre a los emigrados. En cuba no hay soberanía, eso es una de las más grandes falacias que defienden intelectuales y artistas incultos. Porque si ser cultos es el único modo de ser libes, ¡no hay verdadera cultura sin libertad! En un pueblo sin elecciones libres, en un pueblo sin libertad de asociación, en un pueblo sin libertad de expresión, en un pueblo en que el poder dice: dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada; en un régimen que dice: las calles son de los revolucionarios, y se imponen palo en mano, pistola en mano, con arrestos arbitrarios y procesos judiciales sumarios y amañados, en un pueblo así, lo menos que hay es soberanía y autodeterminación del pueblo. Lo que hay es la más descarada y despiadada tiranía que hemos conocido en toda la Historia de Cuba.


¡Por delante se les quiere vender a los ingenuos e ignorantes, un discurso humanista que es todo espejismo y pompa de jabón, mientras por detrás se le entrega todo el poder real y la impunidad a los míseros y a los criminales!

Nunca más nos dejemos engañar por esa falsa dialéctica que nos han querido vender, de que dentro de la revolución hay dos polos antagónicos, el de los buenos fidelistas, y el de los malos raulistas, o viceversa. Hay que acabar de romper esa unidad en la lucha de los contrarios. Hay que, con verdaderos cambios de cantidad y calidad, que vayan a la raíz, como se arranca la costra de piel muerta y se llega a la sangre viva, acabar de romper la tiranía y mutar en síntesis: ¡de vuelta a las verdaderas ideas fundacionales de ese bello concepto llamado Cuba!

Otros enemigos le han salido también a la libertad, y habrá también que saberlos reconocer y apartar del camino: los falsos opositores: los chupa grants, y jineteros de likes y views, aspirantes a nuevos mesías fidelistas, y que cuando menos, solo saben lucrar a costa del sufrimiento y la Causa Cubana. Y una parte de la familia ingrata, parásita y vaga, mantenida por emigrados malcriadores, incapaz de la más mínima empatía por sus hermanos de la isla más desesperados ante el oprobio o en la miseria.

Hay que echar por tierra de una vez y por todas, esa cobardía cómplice de intelectuales y artistas incultos, que han entronizado una política cultural de aguantar como perros todo, de llorar, los más atrevidos, en suplicas por diálogos y negociaciones que perfeccionen el socialismo; que ya luego llegará el premio nacional en recompensa por el aguante, o el pedazo de hato privilegiado en forma de estudio de grabación, o de compañía de ballet, o de fabrica de arte, o de subvención para la publicación de un libro o puesta en escena…

Los burócratas tienen terror al quiebre del sistema y a perder sus cargos, sus carros y sus migajas; muchos intelectuales y artistas temen por igual, la perdida de los privilegios conque un estado socialista los compra con dinero que pertenece al tesoro público. En eso son aliados. Terror le tienen a de pronto, tenerse que abrir paso de manera independiente solo con su talento y en la jungla del mercado. Y aunque los segundos se consuelen en sus trajes de lentejuelas pacifistas, y puede que algunos realmente lo sean, en su altanería de raza superior, lo que muchos esconden es cobardía, porque el miedo se entiende. Y lo único que provocaran a la larga, diciendo que es lo que quieren evitar: será después, precisamente un volcán incontrolable de sangre y muerte, violencia y rencor sin bridas.

Porque los oprobiados, los marginados, los que viven en la miseria y la ignorancia, y ahora en la represión más vil, están siendo traicionados por los que debieran tener la cultura suficiente para saber ver, que lo que hace falta, y es necesario por inevitable, es ponerse a su cabeza para enrumbar, moldear y civilizar, esa magma viva y tremenda de libertad que se ha venido gestando en las profundidades de nuestra tierra de manera natural y laboriosa.

No hay un único camino, no es, o la violencia, o y el pacifismo. Todos los métodos son necesarios. También existe el método no violento y el desafío político hace mucho tiempo ya, y todos ellos se pueden y deben combinar. Sobran los ejemplos comunitas, incluso con más poder, y de una cultura más violenta por parte del poder que la nuestra, que han logrado salir del comunismo y la dictadura; todo eso ya está estudiado, sistematizado y publicado, lo único que hay que hacer es adaptarlo a nuestra historia y a nuestras circunstancias; trabajar y organizarse. Pero hay mucha gente que por ego, o por miedo a perder privilegios, andan haciéndose los bobos. Ni aunque bajase el mismísimo Jesucristo resucitado, y se pusiera al frente de ese sistema podrido sin cambiarlo estructuralmente, mucho no lograría. ¡En la cruz lo volverían a clavar! ¡Y tampoco es un despotismo ilustrado lo que queremos!

Entendamos que la inteligencia o el talento para las artes y la literatura, no son necesariamente sinónimos de bondad. Hay también muchos intelectuales y talentosos artistas y escritores, malos, cómplices e incultos. Los cubanos de buena voluntad, sin importar cuántos libros se hayan leído, o si saben cantar, actuar, bailar, pintar, esculpir, edificar, escribir bellamente, o no, ¡deben abrazarse en su sagrado derecho a tener derechos! ¡Eso es ser verdaderamente cultos!

La izquierda artística y literaria, y que sea decente y noble , debe abrazar la ciencia política: abandonar la criminal idea del socialismo real, renunciar a la utopía irrealizable del socialismo democrático, y no sobrepasar, si acaso y cuando más, las fronteras de la socialdemocracia. La derecha decente y culta cubana, tiene que sacudirse todo vestigio de fascismo y aspiración de capitalismo libre de toda regulación, y de ausencia total de impuestos. Eso sería entender la verdadera composición de los elementos naturales que hoy forman al pueblo cubano, y el logro de su verdadero equilibrio en República verdaderamente con todos y para el bien de todos.

Renunciar a los programas políticos ahora, a la unión bajo líderes supremos y meseánicos, a las organizaciones únicas. El único programa y objetivo debe ser derribar la dictadura en la práctica. Sin pactos, diálogos y reformas a la tiranía ¡Ambos polos deberían abrazarse! Un abrazo táctico y estratégico, que posibilite el sueño sagrado de restaurar la República nuevamente; y luego que cada quien, y cada parte del pueblo cubano instituido en partidos, defienda y se bata como gladiadores ante el terrible Coliseo Romano que es la lucha por la alternancia política, para que en la patria recuperada, se decida mediante elecciones justas y reglas iguales para todos, el destino. ¡Eso es soberanía! ¡Eso es Patria! ¡Eso es Libertad!








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